Reos se alimentan entre la suciedad

Hace unos días vi esta noticia (clic a la imagen):



El video habla de las condiciones en las que comen los internos del reclusorio norte. En la nota:

En un aspecto, en el Reclusorio Norte se ven botes desbordados de basura y montones de desperdicios que rodean a un grupo de internos que bajo el sol comen picadillo con papas.

De celda en celda, un interno con un carrito de acero lleva dos grandes ollas: una contiene el picadillo y la otra, sopa de pasta. Reparte con un traste la comida. A algunos les da ambos guisos; a otros, sólo uno.

El encargado de repartir los alimentos no lleva guantes ni cubrebocas; menos cofia. Recibe de los internos botes, recipientes de plástico y ollas donde les vierte distintas cantidades de comida, dependiendo de cuántos reos haya por cada estancia.

Ayer, justo cuando El Universal se disponía a hacer una visita al penal, estas fueron las condiciones:



Sé que a muchos en su delirio de grandeza, justicia y rectitud piensan que así deben de alimentarse los reos, porque son criminales, porque no están ahí para vacacionar. Desgraciadamente, la situación es mucho más compleja.

La idea de un CERESO (Centro de Rehabilitación social) es eso, un centro donde deben de corregir sus antiguas andanzas. La diferencia en como un Estado trata a los criminales se bifurca entre el castigo o la reforma. Además, si tomamos en cuenta que el sistema mexicano es altamente corrupto y fraudulente, entonces le toca parejo a los que no tuvieron suficiente dinero para comprar al juez, aunque hubieran sido inocentes. Si los derechos humanos a los reos no los conmueven, o la posibilidad de rehabilitación, entonces por lo menos que sea por aquellos inocentes que están ahí dentro.


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